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Guía

Sertralina o fluoxetina: guía informativa sobre estos antidepresivos

En resumen
La sertralina y la fluoxetina son dos fármacos pertenecientes a la clase de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Se utilizan para tratar diversas condiciones como la depresión o el trastorno obsesivo-compulsivo, dependiendo de la indicación clínica específica.

¿Qué son la sertralina y la fluoxetina?

Ambos medicamentos son inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Su mecanismo de acción se centra en la actividad de este neurotransmisor en el sistema nervioso.

En el caso de la sertralina, actúa como un inhibidor potente y selectivo de la recaptación neuronal de serotonina, bloqueando la captación de esta sustancia por las plaquetas humanas[1]. Por su parte, la fluoxetina también actúa como un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina[2].

Es importante entender que, aunque comparten el mismo mecanismo de acción general, cada uno tiene aplicaciones y perfiles distintos para tratar problemas de salud mental.

¿Para qué se indica la sertralina?

La sertralina tiene diversas indicaciones terapéuticas según el cuadro clínico que presente el paciente. Según su ficha técnica, está indicada para:

  • El tratamiento de episodios depresivos mayores.
  • Trastorno de angustia.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).
  • Trastorno de ansiedad social.
  • Trastorno por estrés post-traumático (TEPT)[1].

Es fundamental que el uso de este tipo de fármacos sea siempre bajo supervisión médica, ya que su administración requiere un control preciso de las dosis y la evolución del paciente.

¿Para qué se indica la fluoxetina?

La fluoxetina presenta un espectro de uso que incluye, entre otras, las siguientes condiciones:

  • El episodio depresivo mayor.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo.
  • Bulimia nerviosa en adultos.
  • Episodios depresivos de moderados a graves en niños y adolescentes a partir de los 8 años[2].

Al igual que otros medicamentos, su uso debe ser estrictamente supervisado por un profesional para asegurar que la dosis sea la adecuada para cada caso particular.

¿Cómo se inicia el tratamiento con sertralina?

La administración de la sertralina debe realizarse una vez al día, ya sea por la mañana o por la noche. Los cambios de dosis no deben realizarse en intervalos de menos de una semana[1].

El esquema de inicio varía según el diagnóstico:

  1. En depresión y TOC, la dosis inicial suele ser de 50 mg/día[1].
  2. Para trastorno de angustia, TEPT y ansiedad social, se comienza con 25 mg/día, pudiendo incrementarse a 50 mg una vez al día tras una semana[1].
  3. En niños y adolescentes (6-12 años) con TOC, se inicia con 25 mg/día, pudiendo subir a 50 mg tras una semana[1].
  4. En niños y adolescentes (13-17 años) con TOC, la dosis de inicio es de 50 mg una vez al día[1].

Para los adultos, el ajuste de la dosis se realiza en rangos de 50 mg, pudiendo alcanzar hasta los 200 mg/día[1]. Los comprimidos pueden tomarse con o sin alimentos, mientras que el concentrado para solución oral debe diluirse antes de su uso[1].

¿Cómo se inicia el tratamiento con fluoxetina?

La fluoxetina se administra por vía oral y su ajuste de dosis debe ser cuidadoso e individualizado[2]. La dosis puede tomarse en dosis únicas o fraccionadas, con o sin comidas.

Las pautas habituales son:

  • En adultos y ancianos con episodio depresivo mayor o trastorno obsesivo-compulsivo, se comienza con 20 mg diarios, pudiendo llegar hasta un máximo de 60 mg si es necesario[2].
  • Para el tratamiento de la bulimia nerviosa en adultos, la dosis es de 60 mg/día[2].
  • En niños y adolescentes con episodios depresivos, la dosis inicial es de 10 mg/día, pudiendo incrementarse a 20 mg/día tras una o dos semanas[2].
  • En ancianos, la dosis diaria generalmente no debe exceder los 40 mg, con un máximo de 60 mg/día[2].

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¿Qué efectos secundarios pueden aparecer con la sertralina?

Como cualquier medicamento, la sertralina puede provocar efectos secundarios, cuya frecuencia varía según la persona. Se han identificado los siguientes:

  • Náuseas (muy frecuente).
  • Cefalea (muy frecuente).
  • Insomnio (muy frecuente).
  • Diarrea (muy frecuente).
  • Disfunción sexual (común).
  • Hemorragia gastrointestinal (común).
  • Ideación o comportamiento suicida (poco frecuente).
  • Reacciones alérgicas graves, como el síndrome de Stevens-Johnson (raro).
  • Síndrome serotoninérgico o neuroléptico maligno (frecuencia desconocida)[1].

Es importante mencionar que la sertralina puede provocar un aumento de pensamientos o conductas suicidas y existe el riesgo de aparición de convulsiones o de prolongación del intervalo QTc[1].

¿Qué efectos secundarios pueden aparecer con la fluoxetina?

La fluoxetina también presenta una serie de posibles efectos que deben ser monitorizados:

  • Trastornos gastrointestinales como diarrea, náuseas, vómitos, dispepsia, disfagia, alteración del gusto o sequedad de boca.
  • Alteraciones del sistema nervioso como dolor de cabeza, alteraciones del sueño, mareos, fatiga o movimientos anormales transitorios.
  • Disfunción sexual (retraso o ausencia de la eyaculación, anorgasmia).
  • Alteraciones del estado de ánimo (ansiedad, agitación, confusión, pensamientos o comportamientos suicidas).
  • Síntomas de retirada (mareos, alteraciones sensoriales, trastornos del sueño, astenia, agitación, náuseas, vómitos, temblores o dolor de cabeza) si se interrumpe el tratamiento de forma abrupta[2].

Existen también riesgos menos frecuentes pero graves, como reacciones de hipersensibilidad (prurito, erupción cutánea, urticaria, angioedema, vasculitis), hemorragias (ginecológicas, gastrointestinales, cutáneas o mucosas), hiponatremia, hemorragia posparto o la necrolisis epidérmica tóxica (síndrome de Lyell)[2].

¿Quiénes no deben tomar estos medicamentos o qué precauciones deben tener?

Existen contraindicaciones y advertencias importantes para ambos fármacos.

Respecto a la sertralina, no debe usarse si existe hipersensibilidad al principio activo, si se está bajo tratamiento con IMAOs irreversibles, si se administra conjuntamente con pimozida o si se usa el concentrado oral con disulfiram[1]. Además, se debe tener precaución por el riesgo de activación de hipomanía o manía y la posible aparición de convulsiones[1].

En el caso de la fluoxetina, está contraindicada la hipersensibilidad a la fluoxetina y el tratamiento con inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)[2]. También se debe prestar atención al riesgo de convulsiones, manía o hipomanía, así como posibles alteraciones del control glucémico en pacientes con diabetes[2].

Para ambos, es relevante considerar las interacciones con otros medicamentos como el litio o la hierba de San Juan, y tener precaución en el embarazo; en el caso de la sertralina, se debe vigilar al recién nacido, mientras que con la fluoxetina se debe considerar la interrupción de la lactancia materna[1,2].

Medicamentos de los que habla esta guía

Preguntas frecuentes

¿Puedo dejar de tomar la sertralina o la fluoxetina de golpe?
No es recomendable interrumpir el tratamiento de forma abrupta. En el caso de la fluoxetina, se pueden producir síntomas de retirada como mareos, alteraciones del sueño o náuseas si no se realiza una reducción gradual de la dosis.
¿Afectan estos medicamentos a la conducción?
La sertralina no tiene efectos sobre la función psicomotora, pero se debe tener en cuenta que los psicótropos pueden alterar la capacidad para realizar tareas peligrosas. Con la fluoxetina, se aconseja evitar conducir o manejar maquinaria hasta que se tenga la certeza de que las habilidades no se ven afectadas.
¿Es seguro el uso de estos medicamentos durante el embarazo?
En el caso de la sertralina, no se recomienda el tratamiento durante el embarazo a menos que el beneficio supere los riesgos, siendo necesario vigilar al recién nacido. Con la fluoxetina, se puede usar, pero requiere precaución, especialmente en el último trimestre, y se debe considerar la interrupción de la lactancia materna.
¿Qué es el síndrome serotoninérgico?
Es un riesgo asociado al uso de la sertralina relacionado con la acumulación de serotonina en el organismo. Este cuadro clínico requiere una atención médica inmediata para evitar complicaciones graves.

Fuentes

  1. Ficha técnica de Besitran 100 mg comprimidos recubiertos con pelicula · AEMPS · CIMA, 2025
  2. Ficha técnica de Luramon 20 mg capsulas duras · AEMPS · CIMA, 2024