¿Qué son y cómo funcionan estos medicamentos?
Tanto el apixabán como el rivaroxabán pertenecen a la clase de los inhibidores directos del factor Xa[1,2]. Su mecanismo de acción consiste en interrumpir las vías de la coagulación mediante la inhibición altamente selectiva de este factor, lo que impide la formación de trombina y, en consecuencia, de los trombos[1,2].
Estos fármacos no son para todos los casos. Su uso está diseñado para prevenir complicaciones relacionadas con la coagulación sanguínea. Al actuar sobre el sistema de coagulación, su función principal es evitar que se formen coágulos que puedan obstruir el flujo sanguíneo en arterias o venas, siendo fundamentales en el cuidado de la salud vascular y del corazón.
Indicaciones: ¿Cuándo se recetan?
Aunque ambos comparten el mismo mecanismo, sus indicaciones pueden variar según el paciente y el objetivo terapéutico. El apixabán se utiliza en diversos escenarios clínicos[1]:
- Prevención del tromboembolismo venoso (TEV) tras cirugía de cadera o rodilla.
- Prevención de ictus y embolia sistémica en pacientes con fibrilación auricular no-valvular (FANV).
- Tratamiento y prevención de trombosis venosa profunda (TVP) y embolia pulmonar (EP).
- Prevención de recurrencias de TVP y EP tras completar el tratamiento inicial.
- Uso pediátrico en pacientes de 28 días a menos de 18 años con un peso ≥ 35 kg[1].
Por su parte, el rivaroxabán se emplea para:
- Prevención del TEV en adultos con cirugía de reemplazo de cadera o rodilla[2].
- Tratamiento inicial de la TVP o la EP, generalmente durante las tres primeras semanas con dosis de 15 mg dos veces al día[2].
- Tratamiento continuado de TVP o EP[2].
- Prevención extendida de recurrencias tras al menos 6 meses de tratamiento[2].
Dosificación y cómo tomar las tomas
La administración de ambos fármacos es por vía oral, pero el esquema de tomas varía. En el caso del apixabán, la dosis se ajusta según la necesidad clínica; por ejemplo, en la prevención de ictus en adultos, la dosis estándar es de 5 mg dos veces al día, aunque puede reducirse a 2,5 mg dos veces al día si existen criterios específicos como edad ≥ 80 años, peso ≤ 60 kg o niveles de creatinina ≥ 1,5 mg/dl[1].
El rivaroxabán suele tener esquemas de una sola toma diaria para la prevención de TEV tras cirugía de cadera (10 mg) o rodilla (10 mg)[2]. En el tratamiento de la TVP o EP, requiere una toma de 15 mg dos veces al día durante las primeras tres semanas, pasando posteriormente a 20 mg una vez al día[2].
Debes seguir el esquema que te haya indicado tu médico, ya que la duración del tratamiento debe ser siempre individualizada tras evaluar el beneficio frente al riesgo de hemorragia[1,2].
¿Qué pasa si olvido una dosis?
El cumplimiento de las tomas es clave para mantener la eficacia del tratamiento anticoagulante. Si olvidas una dosis de rivaroxabán, la recomendación es tomarla inmediatamente; si te encuentras en la fase de tratamiento donde la dosis es de 15 mg dos veces al día, puedes tomar dos comprimidos de 15 mg a la vez para asegurar la dosis diaria[2].
En el caso del apixabán, mantener la regularidad de las tomas asegura que los niveles del fármaco en sangre sean constantes y protejan adecuadamente contra la formación de trombos[1]. Si tienes dudas sobre cómo proceder ante un olvido, consulta siempre la pauta específica que te haya proporcionado tu especialista.
Interacciones: Medicamentos y otros factores
Existen diversas sustancias que pueden interactuar con estos anticoagulantes, alterando su eficacia o aumentando el riesgo de sangrado. Debes tener especial cuidado si tomas o consumes lo siguiente:
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y ácido acetilsalicílico[1,2].
- Agentes antiplaquetarios e inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS/IRSN)[1,2].
- Inhibidores potentes del CYP3A4 y de la P-gp, como el ketoconazol o el ritonavir[1].
- Inductores potentes del CYP3A4 y de la P-gp, como la rifampicina o la fenitoína[1].
- Antimicóticos azólicos como el itraconazol[2].
Efectos secundarios y riesgos de sangrado
El principal riesgo asociado al uso de estos fármacos es la hemorragia. Es importante estar atento a cualquier síntoma inusual. Los efectos secundarios pueden variar en frecuencia y gravedad según el medicamento:
- Hemorragias y hematomas (muy comunes en apixabán)[1].
- Epistaxis o sangrado nasal (muy común en apixabán)[1].
- Hemorragia vaginal anormal (muy común en apixabán)[1].
- Anemia (común en ambos)[1,2].
- Hemorragia gastrointestinal (común en apixabán)[1].
- Mareos y cefalea (común en rivaroxabán)[2].
- Reacciones alérgicas, dermatitis o angioedema[2].
- Náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento[2].
- Hematomas e hipotensión (común en rivaroxabán)[2].
- Hemorragia ocular (poco común en ambos)[1,2].
Contraindicaciones y precauciones importantes
No se debe utilizar este tipo de medicación en situaciones donde el riesgo de sangrado sea demasiado elevado o no esté controlado. Existen contraindicaciones claras para ambos fármacos:
- Hipersensibilidad al principio activo o a sus excipientes[1,2].
- Sangrado activo clínicamente relevante[1,2].
- Hepatopatía con riesgo de sangrado[1].
- Embarazo y lactancia[1,2].
- Pacientes con prótesis valvulares cardiacas (no se recomienda su uso)[1,2].
- Pacientes con síndrome antifosfolipídico (no se recomienda el uso de apixabán)[1]. Encontrarás más información en Eliquis y Xarelto genérico.

