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Guía

Amoxicilina o azitromicina: guía completa de estos antibióticos

En resumen
La amoxicilina es una penicilina de amplio espectro y la azitromicina es un antibacteriano macrólido. Ambos son medicamentos con receta para tratar diversas infecciones bacterianas según la patología detectada.

¿Qué es la amoxicilina y para qué sirve?

La amoxicilina pertenece a la clase de las penicilinas de amplio espectro[1]. Su mecanismo de acción consiste en inhibir la síntesis de la pared celular bacteriana al actuar sobre las proteínas de unión a la penicilina[1].

Está indicada para el tratamiento de diversas infecciones bacterianas en adultos y niños, tales como:

  • Sinusitis
  • Otitis media
  • Amigdalitis
  • Neumonía
  • Cistitis, entre otras[1].

Es importante saber que la duración del tratamiento se determina por el tipo de infección y la respuesta del paciente, debiendo ser lo más corta posible[1]. El uso de Amoxicilina debe seguir estrictamente las pautas indicadas para evitar resistencias.

Pautas de dosificación de la amoxicilina

La dosis de este fármaco varía significativamente según la edad, el peso y la gravedad de la infección que se esté tratando[1].

Para adultos y niños con 40 kg o más, las pautas comunes incluyen:

  • Sinusitis bacteriana aguda: 250 mg a 500 mg cada 8 horas o de 750 mg a 1 g cada 12 horas. En casos graves, de 750 mg a 1 g cada 8 horas[1].
  • Otitis media aguda: 500 mg cada 8 horas, o de 750 mg a 1 g cada 12 horas. Para infecciones graves, de 750 mg a 1 g cada 8 horas durante 10 días[1].
  • Neumonía adquirida en la comunidad: 500 mg a 1 g cada 8 horas[1].
  • Fiebre tifoidea y paratifoidea: 500 mg a 2 g cada 8 horas[1].
  • Profilaxis de la endocarditis: Dosis única de 2 g por vía oral, administrada de 30 a 60 minutos antes del procedimiento[1].

En el caso de niños menores de 40 kg, las dosis se ajustan por peso: 20 a 90 mg/kg/día en dosis divididas para la sinusitis, y 100 mg/kg/día en tres dosis divididas para la fiebre tifoidea o paratifoidea[1].

¿Qué es la azitromicina y cuándo se utiliza?

La azitromicina es un antibacteriano de la clase de los macrólidos[2]. Actúa inhibiendo la síntesis de proteínas bacterianas al unirse a la subunidad 50S del ribosoma[2].

Su uso está indicado para adultos y adolescentes que pesen al menos 45 kg en diversas condiciones, tales como:

  • Amigdalitis, sinusitis, otitis media, exacerbación de bronquitis crónica, neumonía e infecciones de la piel[2].
  • Uretritis y cervicitis por Chlamydia trachomatis[2].
  • Uretritis y cervicitis por Neisseria gonorrhoeae (en combinación con otro agente adecuado)[2].
  • Chancroide (solo para adultos)[2].
  • Enfermedad inflamatoria pélvica[2].

Para muchas de estas infecciones, la administración es sencilla: se debe administrar en una única dosis diaria y los comprimidos pueden tomarse con o sin comida[2]. Si prefieres otras opciones para infecciones urinarias, puedes consultar sobre fosfomicina para la cistitis (guía).

Diferencias en la administración y formas

Aunque ambos son antibióticos, su forma de administración y presentación varían. La amoxicilina se presenta en cápsulas duras que deben tragarse con agua sin abrir, ya que no es adecuada para pacientes con riesgo de aspiración por no poder tragar cápsulas[1].

Por su parte, la azitromicina se presenta en comprimidos recubiertos con película. Estos pueden ingerirse enteros o dividirse para facilitar la deglución, mientras que las cápsulas de este tipo de fármaco deben ingerirse enteras[2].

Es fundamental recordar que ambos medicamentos requieren prescripción médica para su uso seguro. Si buscas alternativas genéricas, puedes encontrar Zithromax genérico o Amoxicilina en nuestro catálogo.

Efectos secundarios de la amoxicilina

Como cualquier medicamento, la amoxicilina puede provocar efectos adversos. Es importante distinguir entre los comunes y los que requieren atención inmediata[1].

Los efectos más frecuentes suelen ser:

  • Diarrea y náuseas
  • Erupción cutánea

Sin embargo, existen reacciones muy raras pero de carácter grave que deben vigilarse:

  • Reacciones alérgicas graves (como edema angioneurótico o anafilaxia)
  • Colitis asociada con el uso de antibióticos (incluyendo la colitis pseudomembranosa o hemorrágica)
  • Reacciones cutáneas graves (como el síndrome de Stevens-Johnson o la PEGA)
  • Hepatitis e ictericia colestásica
  • Trastornos de la sangre (como leucopenia o anemia hemolítica)
  • Mareos y convulsiones[1].

Debido a que estos medicamentos pueden causar mareos o convulsiones, se advierte sobre la posible afectación de la capacidad para conducir[1].

Efectos secundarios de la azitromicina

La azitromicina también presenta un perfil de efectos secundarios que varía según la frecuencia[2].

Los efectos muy comunes incluyen:

  • Diarrea, vómitos, dolor abdominal o náuseas
  • Cefalea
  • Alteraciones en los valores analíticos

Existen también efectos que, aunque menos frecuentes, son de importancia clínica:

  • Reacción anafiláctica
  • Torsades de pointes o arritmias (como la taquicardia ventricular)
  • Colitis pseudomembranosa
  • Insuficiencia hepática
  • Reacciones cutáneas graves (como el síndrome de Stevens-Johnson o DRESS)[2].

En cuanto a la conducción, la influencia sobre la capacidad para manejar es moderada debido a la posibilidad de experimentar somnolencia, mareos o alteraciones visuales/auditivas[2].

Contraindicaciones y advertencias importantes

Antes de utilizar cualquiera de estos fármacos, es vital conocer quién no debe tomarlos.

No deben utilizarse si presentas:

  • Hipersensibilidad al principio activo del medicamento
  • Hipersensibilidad a las penicilinas (en el caso de la amoxicilina)[1].
  • Hipersensibilidad a la eritromicina o a otros antibióticos macrólidos o ketólidos (en el caso de la azitromicina)[2].

Existen también advertencias importantes para grupos específicos. En la azitromicina, se debe tener precaución en pacientes con enfermedad hepática y existe un riesgo de exacerbación de la miastenia grave[2]. En el caso de la amoxicilina, se advierte sobre el riesgo de reacciones de hipersensibilidad graves y el posible desarrollo de convulsiones en pacientes con función renal alterada o si se administran dosis altas[1]. En el embarazo, ambos fármacos solo deben usarse si el beneficio supera los riesgos para la madre y el niño[1,2].

Medicamentos de los que habla esta guía

Preguntas frecuentes

¿Puedo tomar amoxicilina o azitromicina si estoy embarazada?
En el caso de la amoxicilina, se puede emplear si los beneficios superan los riesgos. Para la azitromicina, solo debe utilizarse si es clínicamente necesario, evaluando siempre el beneficio para la madre frente al riesgo para el niño.
¿Qué efectos secundarios son más comunes con la azitromicina?
Los efectos muy comunes de la azitromicina son la diarrea, los vómitos, el dolor abdominal, las náuseas, la cefalea y la presencia de valores analíticos anómalos.
¿La amoxicilina puede causar reacciones en la piel?
Sí, las erupciones cutáneas son un efecto común. Sin embargo, también pueden ocurrir reacciones cutáneas graves como el síndrome de Stevens-Johnson o la necrólisis epidérmica tóxica, aunque son muy raras.
¿Qué pasa si tengo alergia a la penicilina?
Si tienes hipersensibilidad a las penicilinas, la amoxicilina está contraindicada debido al riesgo de reacciones de hipersensibilidad graves.

Fuentes

  1. Ficha técnica de Clamoxyl 500 mg capsulas duras · AEMPS · CIMA, 2025
  2. Ficha técnica de Zitromax 500 mg comprimidos recubiertos con pelicula · AEMPS · CIMA, 2026

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